El Evangelio de Dios

El mensaje que Dios nos da en su Palabra, la Biblia, es el siguiente:

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Yo, tú y todos hemos pecado y por esto merecemos la condenación. No podemos llegar al cielo por nuestros propios esfuerzos. Dios es justo y un día nos va a juzgar.

“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” Dios está lleno de amor y de gracia, por esto nos ofrece la salvación a través de su Hijo, el Señor Jesús, quién con su vida pagó nuestra culpa debida a nuestro pecado.

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” Si nos arrepentimos de nuestros pecados y aceptamos al Señor Jesús, somos salvos. Dios perdona tus pecados, así como ha perdonado los míos, si crees en su Hijo. “La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.”

¡Estás perdido!

Tú has pecado y mereces la terrible condenación! Dios es el juez perfecto y justo que lo sabe todo y que no puede pasar por alto ni un solo pecado. La Biblia dice:

Porque la paga del pecado es muerte. Romanos 6:23

Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo. Romanos 2:9

No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Romanos 3:10-12

¡Dios te ofrece la salvación!

Dios mismo ofrece la solución a nuestro problema del pecado: su propio Hijo, el Señor Jesús. El Señor se hizo hombre y vivió aquí en la tierra de manera perfecta, sin pecar. Todos los hombres fallan, ¡pero Él no! Y pese a tan inmaculada vida, Jesús murió. ¿Por qué? Él no tenía que morir porque la muerte es la consecuencia del pecado y en Él no había pecado. Pero a través de su muerte pagó el precio de nuestros pecados. Nosotros somos los que teníamos que morir, pero Él murió en nuestro lugar. En la cruz vino sobre Él el juicio que nosotros merecíamos. La Biblia nos lo dice:

La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2 Corintios 5:21

El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 1 Pedro 2:22-24

¡Acepta al Señor Jesús!

Para librarnos de nuestros pecados solamente tenemos que aceptar que el Señor Jesús murió por nuestros pecados y humillarnos delante de Dios en oración (hablar con Dios). Esto nos lleva a amarlo y a seguirlo. Ora a Dios y dile que hasta ahora has vivido en pecado, que te arrepientes de ello y pídele que perdone tus pecados. Él te está esperando, Él te ama. Cambiará el sentido de tu vida, te llenará de verdadera paz y de verdadero gozo tal como lo ha hecho conmigo.

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:14-16

Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apocalipsis 22:17

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo. Hechos 16:22

¡El Señor nos ayuda en nuestros problemas diarios!

El Señor Jesús no solo nos da vida eterna, sino que también nos ayuda en esta tierra. Él lleva nuestras cargas y nos llena de paz, gozo y esperanza, incluso en dificultades. Con Él nuestra vida tiene sentido. Nos libra de la esclavitud del pecado y nos da el privilegio de servir a Dios. Su Palabra nos dice:

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28

Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. […] Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:16-23

¡Único camino al cielo!

No hay ningún otro camino a la salvación. Solamente aceptar a Jesús salva! Las buenas obras, formar parte de una iglesia o una vida religiosa no salvan.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

¡La Biblia es verdad!

Hay muchos buenos argumentos que muestran que la Biblia es verdad. Cada uno individualmente debemos tomar la decisión de si queremos creer en el Señor Jesús, que es La Verdad, o si queremos creer en cualquier otra cosa falsa. Jesús es el único que puede dar un fundamento inamovible para una vida. Todos los otros ídolos que hay en el mundo son falsos. Pueden parecer muy fiables, por ejemplo, la ciencia con la teoría del Big Bang. Pero lo cierto es que muchas veces se requiere mucha más fe para creer en los ídolos que para creer en Dios. Decidir no creer en Jesucristo significa poner tu fe en algo distinto que no da vida, ninguna paz ni seguridad. Mas información en el artículo “¿Es la biblia verdad?

¡Se trata de tu vida! Ahora es el momento de la decisión, ¡acepta al Señor Jesús como tu Salvador!

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3:18

Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios

2 Corintios 5:20